24 abr. 2013

Mi fan fic de "Dando la nota". Parte 4



 Continúo con el fic un día más :P

Después, las tres nos vamos a por nuestras botellas, ¡hacía siglos que no me entraba tanta sed! Es que ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que hice ejercicio, para qué nos vamos a engañar. Después, me voy al baño a refrescarme, con mi bolsa de deporte.

Me echo agua en la cara y me miro al espejo. ¡Vaya pelos! Me seco la cara y cojo el peine de mi bolsa. Me echo atrás la larga cabellera y después de pasarme el cepillo varias veces vuelve a quedar bastante decente. Dejo el peine en la bolsa, y al volver a mirar al espejo, hay una persona detrás de mí que al verla reflejada de repente me da un susto de los grandes.



-¡Dios! –me llevo la mano al corazón –. Chloe, esto no tiene gracia. Ya van tres veces.

-Ja, ja. Razón de más para que no estés tan desprevenida cuando se trata de mí apareciendo. ¿Estás bien?

-Sí… bueno, a medias.

-A ver… -pone su mano sobre mi corazón para ver si es tan fuerte el susto que me ha dado. Y cómo no, me vuelvo a poner roja. ¿Esta chica no se da cuenta de que tiene que haber unos límites?

-¡Hala! Pues sí que te he asustado. Pero lo tuyo no es normal, te late demasiado rápido.

-Si supieras por qué… pienso mientras la miro.

-No estás acostumbrada a hacer deporte y enseguida te atrofias. Menos mal que con las coreografías te vas a poner en forma.

-Seguro que sí –respondo, sin poder apartar mis ojos de los suyos. Me doy cuenta de que van por lo menos tres segundos que estoy así y me aclaro la garganta–. Emm… bueno, y ¿crees que nos va a hacer correr tanto como antes después del descanso? –digo, intentando disimular mi repentino ensimismamiento.

-Ah, pues no lo creo. Aunque con Aubrey nunca se sabe. Es tan impredecible y tan inflexible…

-Pues yo ahora mismo me siento como Amy. No puedo más.

-¡No seas quejica! –se lava la cara y se seca.

-No lo soy, pero…

-¡Hola, chicas! –entra Stacie.



Me fijo en la cara de Chloe, porque tengo la impresión de que la cae fatal por algo que aún desconozco.



-Aubrey ha dicho que se ha acabado la sesión de gimnasia por hoy, que nos duchemos y luego vayamos a empezar a ensayar.

-¡Genial! –Exclamo, loca de contenta–.  Nos hemos librado.

-Sí. Bueno, yo voy entrando ya –dice, cogiendo su bolsa de deporte y yendo hacia las duchas.

-No te acostumbres, hoy nos ha dejado terminar antes porque es el primer día, pero el resto de los días, prepárate –dice Chloe.

-¡Qué se le va a hacer! Bueno, me conformo con que hoy nos haya… -empiezo a decir, cuando veo que Stacie se está quitando todo antes de entrar a la ducha, en vez de hacerlo dentro, o detrás de las paredes que están delante de las duchas, con una especie de baldas donde se ponen las cosas.

-¿Qué te pas…? –Pregunta Chloe–. Al ver lo que ocurre, se queda boquiabierta y con cara de mala leche al mismo tiempo, como si no pudiese creer lo que veía–. ¡Oye, Stacie, eso lo haces en un lugar menos visible, que esto es un espacio común!
-¿Perdona? Estoy en los baños de chicas, no creo que pase nada, ni que estuviese en medio del hall de la facultad. Eres tú muy finolis, ¿no? –arquea una ceja, desafiante.

-¡Pues sí que importa! –no sé por qué, pero de repente me mira a mí, como si yo tuviese la culpa de algo.

-Pues vale –dice, y entra finalmente en la ducha.

-¡Hum! –frunce el ceño y se cruza de brazos. Me divierte verla así, normalmente parece estar siempre alegre.

-¿Pero por qué te enfadas tanto? Igual piensa como tú, ya sabes, lo de que no se avergüenza de su cuerpo y tal que me dijiste el otro día.

-¡No es lo mismo! ¡Ella no es como yo! ¿Vale? –se pone dramática.

-Cálmate. Si ya ha entrado, no pasa nada. Al menos no estaba Bumper ni ningún otro por aquí, eso habría sido peor.

-¿Te crees que me importa algo que ellos la hubiesen visto? Peor para ella, tenía que haber pasado eso, ¡por golfa!

-Ja, ja, nunca te había imaginado enfadada. Pero entonces, ¿por qué te importa tanto?

-Porque me incomoda. Punto –algo en su tono hace ver que no es esa la razón.

-Bueno, pues lo que hay que hacer es no entrar cuando esté ella duchándose y nos ahorramos el espectá-culo –hago una separación de sílabas para hacer un chiste fácil e intentar que Chloe no esté tan enfadada.

-¿En serio? ¿Crees que es buen momento para chistes malos? –dice, aunque menos molesta. Me mira un segundo, y observo que las comisuras de sus labios empiezan a curvarse.

-¡Te estás riendo!
-¡No es verdad!

-Sí que lo es –la doy con los índices en las costillas.

-¡Ja, ja, para! Vale, ha estado gracioso, pero no tanto.

-Se acepta.

-Eres muy graciosa, ¿lo sabías? –dice, sonriendo.

-¿Yo? ¡Qué va!

-Sí –afirma, y me coloca un largo mechón detrás de la oreja.

-¿Interrumpo algo? –dice Cynthia-Rose al entrar, también bolsa en mano.

-¡No! –exclamo rápidamente, con un tono algo nervioso. Chloe me mira extrañada.

-¡Fooorty boys in forty niiiights! –resuena en el baño, proveniente de la ducha de Stacie.

-Un cántico de salida total en toda regla, sí señor. En serio, ésta necesita rehabilitación urgentemente  –dice, y nos reímos.

-My honey in Stuttgart doesn't care, that I collect their underwear… -sigue entonando esa canción de The Donnas.

-¿Que colecciona ropa interior? Ya podría coleccionar la mía, no sé si me seguís –sigue diciendo, ante nuestra atónita mirada.

-¿Lo dices en serio? –pregunto.

-¡Y tan en serio! ¿En qué ducha habéis dicho que está?

-¡Cynthia! –exclama Chloe.

-Era broma, yo respeto el espacio vital. El espacio vital de menos de 30 cm… -esto último lo dice en bajo–. Me voy a duchar. Tranquilas, que no soy una acosadora, dejad de mirarme así. Qué poco humor tenéis.



Una vez que se marcha, Chloe se acerca a mí y dice:



-Pues no sé qué la ve, la verdad. Tampoco es tan guapa.

-Hombre, pues… -me callo al ver que está empezando a mosquearse de nuevo.

-¿A ti te lo parece también, verdad? –dice, con un tono de enfado.

-No está mal…

-¡Oh, de verdad, no puedo creerlo!

-…pero las hay más guapas, es verdad –termino, temiendo ser golpeada o algo, porque se está poniendo echa una furia de nuevo.

-¿Cómo quién? ¿Quién puede ser más guapa que doña calienta p…? –sigue diciendo, pero la interrumpo.

-Pues tú –me sale sólo, sin pensar.



Se calla de repente, con la palabra en la boca, sin esperar que dijese eso.



-¿De verdad piensas eso?

-Pues claro. Hay que estar ciego para no darse cuenta.

-Gracias –sonríe. Se le va todo el enfado en un segundo. Esta chica debe ser bipolar o algo.

-Yo lo que no entiendo es… por qué la tienes envidia.

-¿Envidia? ¿De dónde te has sacado eso?

-No, pues… es que me he dado cuenta de que no te cae muy bien, y como estás ahora criticando que a Cynthia-Rose le parezca guapa y tal…

-¡No es verdad! Yo… no es verdad –por un momento parece ponerse roja.

-Vale, pues me lo había parecido. Cosas mías –añado, para que no se sienta incómoda.

-Pero es verdad que la gente parece hipnotizada por ella –dice, sin poder cambiar de tema.

-¡Y con gente se refiere a ti, Beca! –exclama Cynthia-Rose!

-¡¿Estabas escuchando?! –exclama Chloe, alterada.

-Sólo lo último, pero ya desconecto la antena, no os preocupéis.

-¡Qué cotilla! –digo, negando con la cabeza, como sin poder creerlo.

-Pero tiene razón.

-¿Cómo?

-Pues antes, que te has quedado embobada cuando estábamos hablando.

-¿Qué? –me sale un tono agudo de voz.

-No lo niegues, que me he dado cuenta.

-¡Te juro que no! Es que me ha sorprendido, parece que desde que he llegado aquí, a las chicas las da por ponerse en pelotas estando yo delante y las diera igual.

-¡Quién fuera tú! –grita Cynthia-Rose desde la ducha.

-¡Que no espíes! –Exclamo.

-¿De qué hablas? ¡¿Quién más ha hecho eso delante de ti?! –exclama Chloe, malhumorada. Sólo la falta decir “a la próxima que se desnude delante de ti la meto un meco que la reviento”.

-Pues… tú, el otro día –digo, mirando hacia abajo.



Acto seguido, entra Amy con un “¿Qué pasa?” y se va hacia el lavabo.



-¡Pero yo no cuento, era porque quería descubrir quién tenía esa voz tan talentosa! Ni siquiera sabía que eras tú.

-¡Traduzco: quería descubrir otras partes talentosas de ti, Beca! –vuelve a gritar Cynthia-Rose.

-But I’m perfectly good at it, sex in the air I don’t care I love the smell of it –canta ahora Stacie.



Aubrey entra al baño, silenciosamente, sin que ninguna nos demos cuenta, con todo el alboroto que hay dentro del baño.



-¡No digas tonterías, Cynthia! –la replica Chloe.

-¡Anda que no! –sigue Cynthia.

-Like a virgin, touched for the very first time –cambia completamente de canción Stacie.

-¡Joder, Stacie, qué rápido pasas de tirarte a todo lo que se mueve a ser virgen! –suelta Cynthia, refiriéndose al repertorio que estaba cantando.

-Ja, ja –Amy suelta una risa de cerdo.

-¡Basta ya! –grita Aubrey –. ¡Sois unas vulgares y unas escandalosas, que se os oye desde el sitio de ensayo!

-Es como el psiquiátrico al que va mi tía –murmura Lilly en bajito, que acaba de entrar –. También hay locas cantando cosas sin sentido, y personas gritándose las unos a las otros. Era muy divertido.



Nos quedamos flipando con el comentario de Lilly, pues si por algo se caracteriza, es porque cada nuevo comentario que dice es más inquietante que el anterior.



-¡Pero en ese psiquiátrico no hay bolli-cotilleos! –dice Cynthia-Rose desde su ducha.

-¡Esto parece un patio de colegio! ¡Todas a ducharse y a ensayar, vamos! –exclama Aubrey, con su tono de jefaza habitual.



La hacemos caso y nos dirigimos a las duchas. En ese momento salen Stacie y Cynthia-Rose, pues ya llevaban un rato ahí antes que nosotras, y cuando Cynthia pasa por mi lado, me dice:



-Ten cuidado con ésa, no se te vaya a volver a colar otra vez.

-¡Oye, te he oído! –Suelta Chloe–.

-Eso pretendía. Que lo oyerais las dos. Por si a alguna no le habían quedado claras las intenciones de la otra –me mira a mí.

-¿Cómo? –Digo, pues la broma ya está yendo un poco lejos.

-No la hagas caso –dice Chloe rápidamente–. Se aburre y ve cosas donde no las hay.

-A diferencia de otras que hacen lo imposible por ver esas cosas –Cynthia mira a Chloe y enarca una ceja–. ¿Me equivoco?

Miro a Chloe, que se ha quedado sin habla, y pregunto:

-¿Es eso verdad?

-¡No, ni hablar! Ya te dije que si fui a tu ducha fuer para oírte cantar.

-Ese era el plan al principio, pero luego cambió de idea, pero como no captas sus intenciones, no se lanzó más –añadió Cynthia.

-Pero, ¿y a ti quién te ha preguntado? ¡No inventes! –exclama Chloe, roja de rabia.

-Ten cuidado, que no se te va a poder distinguir la cara del pelo –responde Cynthia, y se va.

-¡Hum!

-Ja, ja, estás súper graciosa cuando te enfadas –le digo a Chloe.

-Pues a mí no me parece nada gracioso que vaya diciendo esas cosas.

-¡Cosas que son verdad, tú sabes de lo que hablo! –sigue diciendo Cynthia, saliendo del baño.

-¡Vaya oído que tiene! –digo.



Después de ducharnos, nos vamos a ensayar. Aubrey parece tranquila. Veamos cuánto le dura.


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